Jardín de los Helechos BIOECO

 

 

 

El Jardín de los Helechos de Santiago de Cuba se inició como una colección particular de Manuel G. Caluff en el año 1976, luego de la incorporación de su creador al Grupo de Aficionados a la Botánica de esa ciudad. Con el transcurso de los años la colección fue creciendo, ganando en organización y despertando el interés de numerosas personas que ya desde entonces acudían al naciente Jardín.

 El incremento en plantas, la diversidad de requerimientos de mantenimiento y el creciente número de visitantes hicieron que su creador donara, en 1984, a la entonces Academia de Ciencias de Cuba, el fruto de ocho años de trabajo consistente en una colección viva de más de 1,000 plantas y un herbario especializado que entonces contaba con unos 650 números, consciente de que el entretenimiento emprendido se iba por encima de sus posibilidades, unido a su deseo de que el Jardín tuviera un mayor uso social.

 La Academia de Ciencias de Cuba, por medio de la Dra. María Herrera, directora del Instituto de Ecología y Sistemática y la Dra. Deisy Reyes Montoya, directora entonces del Grupo de Ciencias Naturales de Santiago de Cuba tomaron la decisión de que una colección tan especializada, ubicada en un lugar con excepcionales condiciones ecológicas y que ya constituía un valor cultural de la ciudad de Santiago de Cuba no debía ser removida de su emplazamiento por lo cual se propuso a su creador y fue aceptado que el naciente Jardín de los Helechos se mantuviera en su lugar original, bajo la dirección del mismo Caluff, pasando a formar parte de la Academia y contando con la representatividad de esta institución. El Jardín de los Helechos facilitó a su vez el nacimiento del Jardín Botánico de Santiago de Cuba ya que en ese mismo año allí recibieron entrenamiento los primeros 15 jardineros y se hicieron las primeras plantas, todos los cuales se trasladaron a su terreno propio tan pronto como el mismo fue asignado por el Estado.

 Producto del trabajo mancomunado entre la Academia de Ciencias y su creador, desde 1984 hasta la fecha el Jardín de los Helechos ha ido ganando un espacio reconocido entre las instituciones similares de Cuba y goza actualmente también de un prestigio internacional. En estos momentos el Jardín lleva a cabo la inversión de un Proyecto General de Desarrollo patrocinado por la Municipalidad  de Almonte, Huelva, España, destinado a dotar al Jardín de la infraestructura necesaria para un eficaz funcionamiento y una mayor incidencia en su trabajo de divulgación de la pteridoflora cubana, la promoción de su uso sostenible y su conservación. El Jardín cuenta con 7 trabajadores y está insertado en el Plan Nacional de Ciencia y Técnica con cinco proyectos de investigación.

 El objetivo fundamental del Jardín de los Helechos es el estudio integral de los pteridófitos de Cuba para lo cual lleva a cabo un trabajo conjunto con el Jardín Botánico Nacional. Este estudio comprende aspectos tales como la Sistemática, la Ecología, la Fitogeografía, la Etnobotánica, la Conservación y la Horticultura de las especies cubanas, haciendo énfasis en las posibilidades docentes del Jardín y en su potencial como centro promotor de la educación ambiental.

 El Jardín de los Helechos se encuentra en la zona Oriental del País, entre las principales cadenas montañosas donde se concentra el 80% de nuestra diversidad pteridológica. El mismo está ubicado a medio camino entre la ciudad de Santiago de Cuba y el poblado del Caney, distantes cuatro kilómetros, a una altitud de 30 m snm. Esta ubicación se ve favorecida por un clima húmedo y fresco, en relación a la cercana ciudad, con una temperatura promedio anual de 25 grados Celsius, una humedad relativa de entre un 70 y un 90% y una pluviosidad promedio anual de 1,400 mm proporcionada, principalmente, por la cercanía de la Cordillera de La Gran Piedra y su acción como punto de confluencia de los vientos alisios húmedos del Nordeste con los vientos cálidos y secos del Sur lo cual propicia lluvias bien repartidas a lo largo del año. Otras condiciones favorables para la vida de los pteridófitos en el Jardín son un suelo aluvial muy fértil y con un Ph de 6,2, un manto freático muy cercano a la superficie y el denso arbolado circundante que contrarresta la acción secante del viento. La idoneidad de estas condiciones naturales, conjuntamente con las condiciones artificiales creadas a lo largo de 25 años, se demuestra en que 107 taxa (36,3%) se reproducen espontáneamente y por diferentes vías en el Jardín (Shelton & Caluff, 1994).

 En el ordenamiento y mantenimiento del Jardín de los Helechos se siguen criterios ecológicos. Para la fertilización de las plantas se emplean los residuos vegetales generados en la misma instalación y en sus alrededores. El control biológico de plagas se lleva a cabo por la rica fauna acompañante compuesta por numerosas aves, cubanas y migratorias, varias especies de lagartijas, varias de ranas, cinco especies de culebras, jaibas de río y numerosos invertebrados; esta fauna acompañante embellece y da vida al Jardín. Todos estos animales y plantas conforman un pequeño ecosistema de 3,000 m2 establecido durante 29 años de existencia y coexistencia.

 La colección viva de pteridófitos está constituida por 360 taxa infragenéricos pertenecientes a 59 géneros y a 21 familias. De ese total, 250 son plantas autóctonas, provenientes de todas las regiones de Cuba y el resto son plantas exóticas representativas de diferentes regiones del mundo.

Desde el punto de vista taxonómico la colección contiene representantes de las cuatro clases que conforman la División Pteridophyta así como de las familias, desde las más primitivas, como Psilotaceae, Equisetaceae, Selaginellaceae, Ophioglossaceae, Osmundaceae y Marattiaceae, hasta las más evolucionadas. Todas las plantas están etiquetadas, poseen su nombre científico, su areal de distribución y un número de registro de datos. La gran mayoría de los tipos biológicos y ecológicos de los pteridófitos están asimismo presentes en el Jardín, desde los geófitos hasta los fanerófitos, incluyendo los epifítos y las lianas.

 Entre los 250 taxa autóctonos se cuentan 15 endémicos y otros 6 posibles endémicos aún en estudio. Están presentes asimismo 17 taxa categorizados como amenazados (Sánchez & Caluff, 1997) de los cuales 2 son Vulnerables, 14 Raros y 1 Indeterminado. Otros 33 taxa son plantas poco frecuentes en la naturaleza, candidatas a ser categorizadas en el futuro. Estos endémicos y especies amenazadas se mantienen en el Jardín para facilitar el estudio de su biología reproductiva y algunos han sido ya multiplicados sexual o vegetativamente con el objetivo de llevarlos a otros jardines botánicos y en un futuro realizar reintroducciones en sus hábitat naturales. El Jardín posee una metodología propia para el cultivo de esporas (Caluff & Couso, 1983)  que utiliza recursos naturales y reciclados; por esta vía se han obtenido reproducciones de especies endémicas, amenazadas, de interés económico y exóticas de alto valor ornamental o botánico.

 En la colección viva se encuentran muchos taxa utilizados de algún modo por el hombre y entre ellos varios a los que la literatura les atribuye propiedades medicinales (Murillo, 1983; Roig, 1974). En los viajes de colecta al campo se hacen entrevistas para conocer el uso que la población hace de los pteridófitos.

 Entre los  taxa exóticos merece destacarse la colección de Platycerium, los famosos “Helechos Lámpara”, así como las de Selaginella, Davallia, Nephrolepis y la de Asplenium, del grupo conocido como de A. nidus, que son las más completas del país.

Los pteridófitos no viven solos en la naturaleza sino conviviendo con otras muchas plantas con las que interactúan. Por tal motivo en el Jardín existen colecciones importantes de, Araceae, Bromeliaceae, Cycadaceae, Gesneriaceae, Orchidaceae, así como otras especies vegetales propias de los ecosistemas donde habitan pteridófitos; por tal motivo las plantas se presentan conformando conjuntos de la mayor naturalidad posible, utilizando bancales de piedra y tratando de prescindir de los envases de siembra convencionales. En el caso de los epífitos muchos se exhiben sobre las ramas y troncos de los árboles existentes.

 El Jardín está dividido en áreas ecológicas y de interés que son:

 1. Helechos arborescentes.

Esta área posee 10 de los 25 taxa reportados para Cuba. Su posición a la entrada del Jardín le confiere a esta colección una distinción y un atractivo especial. Taxa de gran interés botánico son Cyathea X calolepis (D. C. Eaton ex Hook.) Domin) y Cyathea X wilsonii (Hook.) Domin, ambos híbridos naturales muy poco frecuentes.

 2. Patio frontal.

En los casi centenarios árboles de mango (Mangifera indica L.), se muestran numerosas epífitas, la convivencia de plantas pertenecientes a grupos diversos, las adaptaciones ecológicas que poseen para ese modo de vida y sus sofisticados mecanismos de propagación.

 3. Cicadáceas.

Aquí se explican los caracteres del grupo, sus diferencias y similitudes con los pteridófitos, así como su ubicación en la historia de las primeras plantas vasculares con semillas. Géneros presentes son: Cycas, Dioon, Microcycas y Zammia, así como nuestra famosa “Palma Corcho” Microcicas calocoma, la única planta cubana que ostenta el título de Monumento natural y de las cual solo existen unos 600 individuos vivos.

 4. Helechos cultivados.

Contiene los taxa autóctonos y exóticos comúnmente cultivados tanto en nuestro país como en el extranjero, haciéndose énfasis en la necesidad del conocimiento de nuestra pteridoflora y de su posible uso sostenible empleando las especies cubanas con posibilidades ornamentales. Se brindan al visitante las técnicas hortícolas utilizadas para los pteridófitos así como las diferentes formas de presentación que puede emplear para sus plantas.

 5. Helechos de paredones calizos.

Esta área reconstruye la pared inferior de un mogote, rezuma agua constantemente y allí se presentan los pteridófitos epipétricos-calcífilos. Esta área es además una muestra de jardinería vertical aprovechando un espacio reducido; su construcción estuvo inspirada en las ruinas de los cafetales franceses de La Gran Piedra. En el pasillo aledaño se exhiben las colecciones de Begonia, Episcia, y Saintpaulia.

 6. Umbráculo.

Posee unos 500 m2 y contiene el grueso de la colección. La graduación de la iluminación se hace mediante una cobertura de Thunbergia  grandiflora Roxb. (Fausto), de Cissus cisyoides L. (Bejuco Ubí) y de varios árboles frutales; esta cobertura crea condiciones favorables para la vida de las plantas sombra y semisol. El área está delimitada por cortinas rompeviento de Aralia.

 7. Helechos acuáticos y palustres.

Aquí están representadas casi todas las especies propias de esos hábitat en Cuba. Las plantas se exhiben en estanques de piedra individuales y en tres pequeñas lagunas artificiales. Están presentes los dos únicos helechos de pantanos salobres del país: Acrostichum aureum L. y A. danaeifolium Langsd. & Fisher. Otras especies notables, dulceacuícolas, son: Azolla carolineana Willd., conocida como “Helecho Mosquito” por su pequeño tamaño y los Equisetum, verdaderos fósiles vivientes.

 8. Area de Estar.

En esta área se realizan actividades docentes, científicas, sociales, festivas y sus bancos coloniales son el lugar ideal para el reposo, el estudio y la meditación. Se encuentra a la sombra de añosos mangos literalmente cubiertos de plantas epífitas y trepadoras. Aquí se exhibe la colección de Bromeliaceae o curujeyes.

 9. Pasillo Exterior.

Es la parte mejor iluminada del Jardín y donde se exhiben las especies heliófilas pertenecientes, principalmente, al género Thelypteris sección Cyclosorus. Aquí se encuentra la colección de Platycerium y otros helechos drynarioides, una representación de las plantas medicinales de uso común en Cuba, orquídeas trepadoras y un espacio dedicado a plantas xerofíticas entre las que se incluyen cactáceas y suculentas, así como varios helechos y selaginellas.

 10. Patio central.

El Patio Central contiene las colecciones de orquídeas cubanas y exóticas, con unas 200 especies, incluyendo las famosas orquídeas “zapato” y las Cattleyas, las orquídeas más grandes del mundo; los cultivos de esporas, una muestra de jardinería tradicional cubana empleando envases de siembra inusuales, así como una representación de curiosidades botánicas para atraer la atención de los visitantes, en especial de los niños, como la “Piña Miniatura” (Ananas sp.), el “Granado Enano” (Punica nana L.), el “Ají de Jardín” (Solanum pseudocapsicum L.) y la “Planta de la Vainilla” (Vanilla planifolia Andr.)

 Otras secciones que conforman el Jardín de los Helechos son: la Recepción,  donde se realizan exposiciones y se muestran los resultados del trabajo, las Oficinas y el Herbario, que posee unos 6,000 números de ejemplares desecados y montados en sus respectivas cartulinas, que conforman la Sección “Pteridophyta” del Herbario del Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BSC).

 Otro aspecto importante es el trabajo científico que el jardín lleva a cabo, poseyendo numerosas publicaciones nacionales y en el extranjero y participando en varios proyectos de investigación.

 Asimismo, el trabajo de educación ambiental es muy intenso y se materializa en recorridos especiales a grupos especiales de escolares y trabajadores, en conferencias que se imparten en nuestro centro y en otros, en entrenamientos y postgrados sobre horticultura y en la celebración en el jardín de todas las fechas históricas relacionadas con la temática. Estas actividades hacen al jardín un santuario de la Conservación de la Biodiversidad y un centro promotor de la educación.

Actualmente Manuel G. Caluff su familia y su vivienda continúan siendo parte del Jardín de los Helechos y junto a los 6 trabajadores hacen que los visitantes se sientan como en su propia casa. Unas 6,000 personas acuden anualmente al Jardín.

 Nuestra institución está abierta al público de lunes a sábado de 9 de la mañana a 4 de la tarde y los domingos de 9-11 de la mañana y se encuentra situado en el número 129 de la Carretera del Caney, frente a la Empresa GEOCUBA.

 Como institución el Jardín forma parte de la División de Jardines Botánicos del Centro Oriental de Ecosistemas y Biodiversidad (BIOECO), de la Red de Jardines Botánicos de Cuba, de la Asociación de Jardines Botánicos de Latinoamérica y El Caribe y de la Red de Herbarios de Mesoamérica y El Caribe. Es asimismo sede del Grupo de Aficionados a la Botánica de Santiago de Cuba, del cual Caluff es presidente desde 1992.

 Manuel G. Caluff.