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Criterios (Un
espacio de opinión)
En
nuestro país se hace impostergable la necesidad de continuar
profundizando en los estudios de evaluación
e identificación de las tecnologías más correctas para la utilización
de las fuentes de energía desde la realidad de cada territorio, así
como sus impactos ambientales y las nuevas potencialidades de recursos
nacionales especialmente en aquellos de carácter renovable que
contribuyan a impedir el continuo deterioro del medioambiente,
proponiendo las tecnologías más adecuadas para su aprovechamiento,
utilizando los instrumentos de planificación energética propuestos
por organismos regionales como la OLADE (Organización
Latinoamericana de Energía),
y sistematizando y homologando los balances energéticos en cada
territorio. La recuperación de datos adecuados donde se haga un
inventario del uso de las energías renovables en cada territorio, y
así tener un
conocimiento preliminar para la toma de decisiones partiendo del
principio de que esto sólo es una herramienta, que junto a otros
instrumentos ayudará a comprender y planificar el uso eficiente de
las energías renovables permitiendo así que el proceso de toma de
decisiones sea más justo y acertado.
En
Cuba desde hace varios años se elaboran balances energéticos.
Primero se realizaban por la antigua JUCEPLAN (Comisión
Nacional de Energía (ya desaparecida))y
la CNE (Comisión
Nacional de Energía (ya desaparecida)),
y actualmente por el MEP (Ministerio
de Economía y Planificación),
pero su alcance ha sido a nivel de país. Estos balances adolecen de
precisión en lo referente al uso de las energías renovables, ya que
debido al carácter no comercial de la mayoría
de estas fuentes, no son controladas por el SIEN (Sistema
de Información Estadística Nacional).
No
existe un conocimiento profundo ni una evaluación sistemática de los
impactos al medioambiente de las diversas fuentes de energía que se
utilizan en la electrificación rural, tampoco se ha agotado el
estudio de las potencialidades de las fuentes nacionales de energía,
algunas de carácter muy territorial, cuyo aprovechamiento podría
contribuir a disminuir la dependencia del petróleo y sus derivados.
Como
impacto
ambiental integral de las fuentes renovables de energía muchas
personas, incluso algunos especialistas confunden el término de
riesgo mínimo de las FRE (Fuentes
Renovables de Energía)
debido a la no emisión de gases contaminantes o a las relativas pocas
emisiones de la biomasa, no perjudiciales debido a que estas en su
desarrollo absorben mucho más CO2
que el que liberan cuando se combustionan olvidando que estas
emisiones son incorporadas a la atmósfera a una temperatura muy
superior a la del aire con
la afirmación de que no producen impactos medioambientales. Existe
una tendencia a minimizar sus efectos olvidando la cadena energética,
en la cual están involucrados gastos de combustibles fósiles en la
fabricación de las tecnologías, por ejemplo las grandes turbinas
hidráulicas y las mega turbinas eólicas.
Basándose
en la idea que la electricidad es una parte básica de las necesidades
del hombre como el suministro de agua limpia, el cuidado médico, la
educación, etc, las personas que viven en áreas rurales
sin electricidad están llevando una vida muy rigurosa y es importante
valorar la posibilidad de que sean electrificadas por la vía más rápida.
La
electricidad trae consigo grandes cambios sociales ya que no sólo
reciben el servicio de iluminación si
no también pueden tener a su alcance la información trasmitida por
radio y televisión, almacenar sus alimentos de forma eficiente con el
uso de refrigeradores y realizar en horas nocturnas otros trabajos que
antes no realizaban, como por ejemplo su superación, entre otros. La electrificación
rural es el problema más importante que se debe resolver, para lograr
la sostenibilidad de las áreas rurales ya que el hombre es el ente
fundamental del medioambiente.
Las
biomasas (bagazo, paja, cascarilla de café, carapacho de coco y leña) contribuyen a evitar gastos de combustibles fósiles,
su impacto sobre el medioambiente es muy pequeño, pero sólo puede
asegurarse un aprovechamiento con riesgo mínimo de la biomasa cuando
el ciclo de producción y extracción de la misma no se perturba en
forma permanente. En el caso de la leña y el carbón vegetal debe
asegurarse la regeneración de la integralidad forestal, observándose
una relación adecuada entre las concentraciones y la renovabilidad de
la fuente.
Durante
la combustión de
la biomasa se liberan gases tóxicos que pueden formar parte del aire
de combustión, o del que se generen por combustión incompleta (CO,
alquitrán, hollín e hidrocarburos, así como también pueden
generarse algunos hidrocarburos policíclicos aromáticos que son
cancerígenos), lo que para eliminar estos problemas debe garantizarse
una combustión completa para la cual deben emplearse: cámaras de
combustión caliente, uso de combustibles secos (con menos de un 20 %
de humedad).
La
tala indiscriminada de grandes
áreas y en especial en las zonas montañosas no sólo modifica el
balance hídrico sino también el microclima según el tipo de suelo,
clima y pendiente del terreno, esto puede conducir a erosiones
afectando a su vez a la flora y fauna. Debe observarse nuevamente la
renovabilidad del recurso para evitar este efecto y dar un uso
adecuado de los mismo.
Para
almacenar el biogás deben cumplirse todas las reglas de seguridad
correspondientes para evitar riesgos de intoxicación, de incendios y
de explosión de los depósitos
de gas. De forma general los resultados medioambientales del biogás
cuando se utilizan tecnologías apropiadas son muy positivos. Si bien
en el proceso de descomposición no se destruyen todos los gérmenes
patógenos ni los huevos de los helmintos, son eliminadas sobre todo:
las bacterias del tifus, paratifus, cólera y disentería (en 1 a 2
semanas), lombrices anquislotoma y esquistosoma o caracol de agua (en
3 semanas), tenias y ascárides son eliminadas por completo si se deja
secar al sol el cieno de fermentación, por lo que los efluentes del
biogás se consideran inofensivos y sanitariamente limpios.
En
la producción de etano a partir de la caña de azúcar deben
considerarse algunos contaminantes ambientales como: gases de combustión,
dióxido de carbono en la fermentación; y los lodos orgánicos y
los efluentes con gran cantidad de sustancias orgánicas (vinazas o
mostos) con contenido de nitrógeno, fósforo y compuestos de potasio,
que si bien no son tóxicos, contaminan los cuerpos de agua. Las
vinazas pueden ser utilizadas como fertilizantes o adicionarse a los
forrajes, pero si estas son ricas en azúcares o almidón residuales,
lo recomendable es su fermentación.
El
uso de la energía eólica es aún limitada en las provincias; sin
embargo, existen
importantes potencialidades de la misma en la región de Punta de Maisí
. Los requerimientos de material y de terrenos son relativamente
escasos, sin embargo la utilización de acero y plástico en el
proceso de producción generan problemas ambientales. Por ejemplo:
¨
emisión
de ruidos
¨
degradación
del aspecto paisajístico
¨
peligro
de accidentes por desprendimientos de las palas
¨
interferencias
electromagnéticas
¨
impactos
sobre ciertos tipos de fauna
La
generación de ruido depende de la velocidad de la pala y de los
rotores rápidos. Mediante una optimización aerodinámica de las
palas y el blindaje del multiplicador y generador puede minimizarse el
nivel de ruido. También esto puede lograrse ubicando las
instalaciones a distancias prudenciales de las zonas habitadas (no
menor de 100 metros). Los parques eólicos afectan más el paisaje que
las instalaciones aisladas dependiendo en todos los casos de las
condiciones naturales del sitio y de la intensidad del aprovechamiento
de la fuerza eólica. Los riesgos de accidentes por desprendimiento de
palas de rotores pueden prevenirse mediante un adecuado control y
mantenimiento, y guardando las distancias de seguridad cuando se
construyen.
La
energía hidráulica es
una de las fuentes más significativas de las energías renovables. A
pequeña escala (micro, mini y pequeñas centrales entre 1 y 5 000 kW)
los impactos medioambientales son mínimos al existir pequeñas obras
acumuladoras, las cuales siempre se pueden destinar a otros fines:
acueductos y riego.
El
agua se encuentra disponible superficial o subterránea, siendo un
recurso natural renovable, pero las reservas hídricas de un lugar
determinado suelen ser limitadas. Su recarga a través del ciclo hídrico
depende en gran medida de las precipitaciones, cuya cantidad y
frecuencia varían enormemente según la temporada y la región.
La
sobreexplotación, la deforestación de las cuencas hidrográficas,
los cambios en el uso del suelo, las alteraciones climáticas y otros
factores diversos pueden restringir a largo plazo la
recarga de los recursos hídricos.
En
resumen podemos afirmar que los impactos de las fuentes renovables de
energía referidos a sistemas puntuales pueden considerarse de menor
significación que los producidos
por las fuentes convencionales, no constituyendo un serio peligro para
el medioambiente. Por otra parte la generalización del uso de las
fuentes renovables será una solución al problema de las emisiones de
gases contaminantes, así como a eliminar la dependencia económica y
política a la que hemos estado sometidos durante el pasado siglo como
consecuencia del consumo desproporcionado de combustibles fósiles.
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